Si las paredes de la oficina hablaran…

Viñeta de Sam Gross en The New Yorker

La editorial Libros del Asteroide publica una recopilación de las viñetas de la mítica revista The New Yorker basadas en situaciones tragicómicas de oficina, una genial antología para sentir la vida del oficinista desde la década de los años veinte. Lo más curioso:  muchas de las historias que allí se reflejan son de plena vigencia en la actualidad. Para reflexionar lo poco que han cambiado algunos temas.

“La palabra ‘esclavo‘ es denigrante. Mejor te llamaremos ‘becario‘” dice un hombre mayor recostado y bebiendo vino mientras un joven lo abanica. Del mejor humor ácido de la legendaria revista.  Otra genialidad: “Regla numero 1: lo que pasa en contabilidad se queda en contabilidad”, enseña un empleado al novato, mientras en mitad de la oficina queman papeles.

La obra “se habría podido subtitular  ‘Todo lo que me hubiera gustado decir o hacer en el transcurso de mi vida profesional si no hubiera tenido miedo a ser despedido‘, o también ‘Todo lo que habría podido ver u oír en algunas oficinas si hubiera sido invisible'”, señala en el prólogo Jean-Loup Chiflet, periodista y editor de varias antologías de The New Yorker, quien a preferido no incluir la fecha de las viñetas para demostrar la rabiosa actualidad de las mismas.

La selección de las 300 imágenes humorísticas incluye una veintena de temas habituales de los despachos, como el terror de los lunes por la mañana, los  temidos departamentos de recursos humanos, las reuniones eternas y los jefes. Material de primera para divertirse y reflexionar.

Nuestra vida profesional, llena de códigos, ritos y sobreentendidos, puede ser una mina de oro para los humoristas“, escribe en el prólogo Chiflet .

@julianfigli