Cómo afecta el frío a la productividad

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En estos días de hielo surgen preguntas respecto a cuán relevante es la incidencia de la temperatura en la oficina para determinar nuestra productividad. Los especialistas afirman que la sensación térmica -diferente para cada individuo- es un factor clave que afecta directamente a nuestro rendimiento laboral. Y parecen coincidir en que el frío no es precisamente nuestro aliado.

Un estudio de la Cornell University demostró que el trabajo por debajo de los 20 grados nos convierte en la mitad de productivos que con aires más cálidos, sobre los 25 grados. Y no solo eso, frente al frío nos sentimos, en general, más incómodos.

Todo ello tiene una razón biológica: el cuerpo reacciona a las bajas temperaturas, dedica mayor recursos para calentarlo y, por lo tanto, queda menos energía disponible para la concentración. Si sumamos al clima la falta de luz solar, tenemos el combo perfecto para justificar una influencia negativa en el ánimo y la productividad.

 Cómo combatimos el frío

¿Quién no se ha peleado con sus compañeros respecto a la temperatura del lugar de trabajo?

Tampoco se trata de girar el termostato hasta los 30 grados y disfrutar de un microclima en el espacio de coworking. Debemos lograr una climatización eficiente, con una temperatura que no supere los 26 grados pero tampoco caiga por debajo de los 20. Además, es recomendable una correcta ventilación y revisión regular del equipo de calefacción para asegurar un gasto energético óptimo.

Una adecuada alimentación acorde a las circunstancias, con una mayor ingesta calórica y de productos de temporada de la zona es fundamental para atacar directamente al frío y aportar los nutrientes necesarios para favorecer la productividad. Y, por supuesto, en caso de invierno siempre nos quedará el buen café caliente. En todas sus variantes.

@julianfigli